¿Por qué esperar al matrimonio?
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05 - ene - 2007
AUTOR: xxxxxx
FUENTE:xxxx
En el matrimonio

La sexualidad encuentra su m^xima realizaci"n humana cuando es parte integral del amor con que un hombre y una mujer se entregan mutuamente hasta la muerte. Es un proceso que necesita tiempo, logros, maduraci"n. Para eso se necesita una relaci"n estable, donde haya confianza, intimidad, complicidad. "Si se tiene un terreno firme, basado en el conocimiento mutuo y metas en comèn, se puede llegar a una donaci"n en plenitud", asegura la psic"loga de CEBRE.

Esa entrega se vive como una promesa de "jamás te dejaré solo" y entre los esposos, cada acto sexual adquiere el carácter de renovación de esa entrega y esa promesa. Fuera del matrimonio, la sexualidad no alcanza jamás esa dignidad y los esposos, que lo saben, deben comunicar con su ejemplo esto a los jóvenes.

Esta relación estable sólo se logra con el compromiso del matrimonio. Este lleva a la pareja a existir ante los demás como un núcleo social. "No es un problema de ‘con o sin papeles’. Lo que está en juego es la fidelidad que se juran para toda la vida frente a la sociedad", dice Carla Cintolessi. Por ello el hecho de vivir juntos no es ni sicológica ni socialmente lo mismo. En el matrimonio, la virginidad se entrega, no se pierde.

La difícil espera

Para muchos, mantenerse virgen les parece una meta irreal. Más aún hoy en que los jóvenes maduran físicamente antes y el matrimonio se atrasa como consecuencia de los largos estudios que realizan antes de ingresar al mundo laboral. Están biológicamente preparados para tener actividad sexual, pero saben que antes de los 25 años, y 30 en muchos casos, es improbable casarse.

Si se le suman imágenes de películas, teleseries, publicidad, etc., y a veces, alcohol o drogas, muchos jóvenes tienen relaciones sexuales sin pensarlo dos veces. La única manera de resistir contra las presiones del ambiente es tener la convicción del tesoro que se está guardando. "Cuando el ‘no’ viene de adentro y no de la sociedad o de los papás, es realmente auténtico y da la fuerza necesaria. Conocerse a sí mismo y valorarse permite tomar la decisión libremente", dice Andrea Hunneus.

No es fácil, como no lo son tantas cosas que tenemos que hacer en la vida por un objetivo mejor. "La virginidad permite vivir la sexualidad plena cuando corresponda, sin distorsiones por malas experiencias", señala. Y, según muchas parejas que siguieron ese camino, vale la pena.

No al doble estándar

"Hombres y mujeres viven la sexualidad de distinta manera. Por ejemplo, muchos hombres dicen no acordarse de cuándo perdieron la virginidad. En cambio la mujer siempre lo va a recordar. Aunque el acto de entrega es el mismo, culturalmente tiene un impacto emocional distinto", dice Pilar Sordo.

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